Los tales bodegones eran la lonja donde patrones de barcos, mercaderes y hombres de negocios, entre libaciones del famoso vino indígena hacían sus tratos y contratos comerciales y eran también donde se reunía y daba cita la hez de la ciudad, tales como aventureros, hampones, jabequeros, desertores y fugados de galeras extranjeras, mujeres de mal vivir, berberiscos libres y esclavos, turcos y gente de todas partes del mundo porque aparte de comerse barato y beberse buen vino, se jugaba a lo prohibido y se planeaban negocios no muy limpios por cierto. Era por estas circunstancias y por esta heterogénea concurrencia por lo que la calle de los Bodegones daba más que hacer a la Real Justicia y a sus corchetes y alguaciles
Extracto de José Monerri
En la calle Bodegones hoy en día podemos ir a bares como:
El Picoesquina, clásico cartagenero, en la esquina de esta calle con la Plaza José María Artés, con un tapeo variado y buenos asiáticos.
La Vieja Taberna en el número 7, entre sus buenos platos destaca el rabo de toro para los amantes de esta especialidad.
El Hábito del Caracol, frente a la anterior y con excelentes platos, para nosotros lo mejor sus pizzas y ensaladas.
El Hábito del Caracol, frente a la anterior y con excelentes platos, para nosotros lo mejor sus pizzas y ensaladas.
Las Cañas en el número 3. En especial sus martes universitarios, donde la calle se pone hasta la bandera de estudiantes de la UPCT.
Por último, el Rincón de Miguel, al final de la misma en dirección calle Comedias y conocido por gran parte de la ciudad por su gran variedad a la hora de tapear.
Así mismo se puede visitar la sala de exposiciones del Casino de Cartagena o la Biblioteca de San Isidoro de la fundación CAM con una gran cantidad de libros y publicaciones en sus archivos, entre ellos toda la hemeroteca del desaparecido diario Eco de Cartagena.
Así mismo se puede visitar la sala de exposiciones del Casino de Cartagena o la Biblioteca de San Isidoro de la fundación CAM con una gran cantidad de libros y publicaciones en sus archivos, entre ellos toda la hemeroteca del desaparecido diario Eco de Cartagena.

